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sábado, 31 de mayo de 2008

UNA EDUCACIÓN MEDIOCRE PARA UN PAÍS MEDIOCRE

Jorge Enrique Robledo, Senador PDA, Bogotá, 30 de mayo de 2008.

Las transferencias del gobierno a las universidades públicas llevan más de una década congeladas. Pero ello no ha sido óbice para que se les haya impuesto aumentar los estudiantes, en particular entre 2002 y 2006, cuando crecieron en 58% y disminuyó el aporte del Ministerio de Educación por alumno en 39% en términos reales. ¿Cómo han compaginado una política calculada para presentarse como generosa a la hora de cobrar políticamente la ampliación de los cupos con lo cicatera que es a la hora de financiarla?

Primero, con mayores cobros a los estudiantes, incluso a costa de excluir a las mayorías que no pueden pagarlos. El ejemplo clásico es el de los posgrados de las universidades públicas, con matrículas bastante más caras que las de sus pregrados, similares a las de las instituciones privadas. También se ha impuesto la llamada “venta de servicios”, en muchos casos con vulgares negocios sin ningún valor académico y auspiciando entre los profesores el desdén por las verdaderas necesidades de la universidad y del país, a cambio de pagarles más como contratistas. Y en especial, atentando contra la calidad de la educación, como lo ilustra el caso de la Universidad de Caldas, el cual se repite en las demás. Allí los estudiantes aumentaron en 11.727 entre 2003 y 2007, un 35%, pero los docentes solo se incrementaron 12%, y para peor, sobre la base de cero por ciento de los de tiempo completo y 65% de los catedráticos, quienes, como se sabe, no pueden ser el pilar de una educación de buena calidad.

Aunque resulte obvio, para que la educación sea factor de progreso debe ser de alta calidad, pues lo que desarrolla no son los títulos que se obtienen sino los conocimientos que se alcanzan. En consecuencia, la defensa de la educación pública obedece a que el Estado es el único capaz de educar gratuitamente, con los millones de cupos suficientes en cada tipo y nivel –para que por falta de plata no se excluya a nadie que tenga capacidades– y, hay que remarcarlo, de alta calidad, la cual es muy costosa de lograr. El problema con la educación privada, además de que puede negar la libertad de cátedra, es que solo puede ofrecer buena calidad con matrículas muy altas, las mismas que apenas pueden pagar unos cuantos. Muy mediocres tienen que ser las políticas de calidad educativa, en un país lleno de pobres, donde la educación pública está cada vez peor financiada y las universidades y los colegios privados tienen el 50 y el 30 por ciento, respectivamente, del total de los estudiantes.

Que la mediocridad de la educación es la línea del gobierno de Álvaro Uribe lo confirmó Marco Palacio, su primer rector en la Universidad Nacional de Colombia, quien impulsó una reforma para adecuarla al “libre comercio” insistiendo en su privatización: no incremento de los aportes oficiales, costos prohibitivos para los pobres, venta de servicios, fines perversos para el sistema de créditos, aumento de los profesores de cátedra, nuevo reglamento estudiantil y menos años de los pregrados, propuesta que justificó con la siguiente barbaridad: “Quizás estemos ‘enseñando demasiado’, entregado un profesional que supera los requerimientos del mercado” (http://www.senadorrobledo.org/?q=node/2000015818).

La baja calidad de la educación se corresponde con el aparato productivo mediocre y el pensamiento único que el “libre comercio” le impone a Colombia. Porque si al país lo van a especializar en la producción de materias primas agrarias y mineras y en industrias maquiladoras de escaso nivel tecnológico, si las trasnacionales se van a quedar con las principales empresas y, como se sabe, estas no desarrollan sus necesidades científicas aquí y si hay que repetir como loros lo que digan en Washington, ¿para qué educación de alto nivel? A los pocos nativos encargados de administrar la dominación les bastarán las universidades norteamericanas.

Tiene toda la razón el científico Rodolfo Llinás cuando afirma: “El nivel de educación en Colombia es más bajo de lo que debiera ser (…) Oigo con frecuencia ‘estamos mejorando paulatinamente’ y eso no es verdad, nos estamos quedando atrás comparativamente” (Lecturas El Tiempo, junio de 2008)

Así intenten ocultarlo, es a este desastre al que con razón se oponen los estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia y del resto del país.

miércoles, 28 de mayo de 2008

CORTE DECLARA INCONSTITUCIONALIDAD PARCIAL DEL ARTÍCULO 38 DEL PLAN NACIONAL DE DESARROLLO

Declaración de la Representación Estudiantil, Universidad de Caldas, Organización Colombiana de Estudiantes, OCE, mayo 27 de 2008.

El 29 de mayo se conmemora un año del inicio de la Huelga Nacional Universitaria contra el Plan Nacional de Desarrollo. En el curso del movimiento, la Universidad de Caldas fue invadida por el Esmad en la madrugada del 5 de junio, que causó lesiones a numerosos estudiantes y serios daños a las instalaciones, además de vulnerar descaradamente la autonomía universitaria.

Coincidente con el aniversario de la Huelga, la Corte Constitucional acaba de informar a la opinión pública que mediante sentencia C-507 de 2008, con ponencia del magistrado Jaime Córdoba Triviño, se declaró la inconstitucionalidad parcial del artículo 38 de la Ley del Plan Nacional de Desarrollo, que obliga a las universidades del orden nacional a participar en el pago de los pasivos pensionales. Para información de la comunidad universitaria, transcribimos la totalidad del artículo aprobado en la Ley 1151 de 2007 (Plan Nacional de Desarrollo) y subrayamos la parte declarada inconstitucional:

“Artículo 38. Saneamiento del pasivo pensional de las universidades estatales del orden nacional. La Nación y las universidades estatales del orden nacional concurrirán al saneamiento del pasivo pensional de dichas entidades en los términos establecidos en el artículo 131 de la ley 100 de 1993. Las sumas que se hayan transferido por parte de la Nación con las cuales haya sido atendido pasivo pensional de dichas universidades a partir de la fecha de corte prevista en el artículo 131 de la ley 100 de 1993, se tendrán en cuenta como pago parcial de la concurrencia a cargo de la Nación de acuerdo a la reglamentación que para el efecto se establezca.

Parágrafo: La concurrencia prevista en el artículo 131 de la ley 100 de 1993 respecto de las universidades territoriales se aplicará también en aquellos eventos en los cuales el pasivo pensional se encuentre a cargo de las cajas de previsión territoriales o quienes la hubieran sustituido”.

La Corte, pese a que determinó que no viola la Carta la obligación impuesta por el artículo 38 de la Ley del Plan de Desarrollo 2006-2010 a las universidades estatales de concurrir con sus recursos para el pago del pasivo pensional, "resaltó que esa concurrencia debe ser en un grado que no afecte el proceso educativo y la autonomía de estos centros educativos para definir y llevar a cabo los programas y proyectos a desarrollar, ni el derecho de las personas a acceder a una educación pública superior de calidad". Fue así como la primera parte del artículo 38 pasó el examen constitucional.

La Corte dijo, sin embargo, que "la norma no establece los porcentajes de concurrencia, tampoco define la base sobre la cual deben calcularse dichos porcentajes, ni establece con claridad el período que debe ser tenido en cuenta para definir dicha base, aspectos que tampoco fueron objeto de debate en el Congreso”. Estableció además la Corte que "la remisión que se hace al artículo 131 de la Ley 100 de 1993 no permite precisar los factores conforme a los cuales se debe llevar a cabo la concurrencia en el saneamiento del pasivo pensional de las universidades estatales, determinación que corresponde efectuar al legislador”. En este sentido, la parte que subrayamos del artículo 38 fue declarada inconstitucional. Se le quita de esta manera la competencia al gobierno nacional para reglamentar los criterios de la concurrencia y se le asigna esta función al Congreso de la República.

Cabe resaltar la posición del magistrado Jaime Araújo Rentaría, quien dejó un salvamento de voto parcial por considerar que la totalidad del artículo 38 era inconstitucional, por las mismas razones que encontraron contrario a la Constitución el resto de la norma. Tal posición demuestra un respaldo jurídico a la tesis de quienes hemos sostenido que es la nación la que debe asumir el cien por ciento del pasivo pensional. Significa esta declaratoria de la Corte Constitucional un avance en las reivindicaciones del Movimiento Nacional Universitario, que debe ahora presionar al Congreso de la República, pero, por sobre todo, continuar la lucha por la viabilidad financiera de las universidades y contra las pretensiones privatizadoras del gobierno de Álvaro Uribe Vélez.

El pronunciamiento de la Corte Constitucional, es a su vez la respuesta a las acciones legales que, sumadas a las enormes movilizaciones, ha interpuesto el Movimiento Nacional Universitario dentro de su agenda de lucha en defensa de la universidad pública. Destacamos de igual modo el escenario que se abre para continuar defendiendo la universidad y recordamos que son 456 mil millones de pesos de pasivo pensional en la Universidad de Caldas y cerca de 5 billones en la Universidad Nacional de Colombia, sumas que de no ser asumidas por el gobierno nacional, conducirían a nuestras universidades a la quiebra, liquidación y posterior privatización. Llamamos a la comunidad universitaria a analizar este nuevo escenario y a consolidar las formas organizativas como herramienta insustituible en la lucha por la defensa de nuestras universidades.

Fraternalmente,

Juan Carlos Martínez Botero
Catalina Triana Navas

Representantes Estudiantiles al Consejo Superior Académico

LA POLÍTICA DE URIBE VÉLEZ ES LA CAUSA DE LA CRISIS EN LA UNIVERSIDAD NACIONAL

Informativo Resistencia Civil N° 5. Organización Colombiana de Estudiantes, -OCE-, Bogotá, mayo de 2008

En la Universidad Nacional, Uribe Vélez impone al menos a cinco de los ocho representantes con voz y voto en el Consejo Superior Universitario para que sean ejecutores de su política antinacional, y el rector, señor Moisés Wasserman, también es fiel a sus propósitos, en tanto que profesores y estudiantes sólo cuentan con un representante.

Resulta antidemocrático que sean minoritarios los dos principales estamentos que componen la universidad. No son en el aire las declaraciones que dio Uribe sobre el movimiento universitario al afirmar, para hacerle juego al chantaje de la cancelación del semestre formulada por Wasserman: “Las decisiones se toman autónomamente en los consejos superiores, especialmente en la Universidad Nacional”. A través de esos organismos de bolsillo, el gobierno nacional introduce todas las reformas que los organismos multilaterales de crédito le reclaman. La verdadera autonomía universitaria consiste en que los profesores y los estudiantes gobiernen la universidad y definan el contenido de los programas de cada una de las carreras.

Para profundizar esa política Uribe necesita acallar a quienes claman por derogar el Acuerdo 008. De ahí que dijera: “La orden que se le impartió ayer a la Policía (20 de mayo) es que judicialicen, cuanto antes, a esos bandidos que están haciendo daño en la Universidad Nacional”. Se ha vuelto una constante: a mayor privatización, mayor represión.

La política de Revolución Educativa de Uribe Vélez ha profundizado en la educación superior el proceso privatizador. A las distintas modalidades de asfixia presupuestal a las que ha sometido a las universidades, se suma una perspectiva académica nociva para el desarrollo de la ciencia y el conocimiento, con la cual se busca preparar la mano de obra a las necesidades de las multinacionales y de los monopolios nacionales y propiciar un “ambiente favorable para la inversión extranjera”. En suma, se pretende mercantilizar la educación superior. Los dos elementos se encuentran al orden del día en la discusión sobre el nuevo Estatuto Estudiantil.

El documento Visión Colombia 2019 establece las características que, a juicio del uribismo, deben tener la sociedad y la educación para el Bicentenario de la Independencia: “La visión 2019 concibe una economía cimentada en la producción, difusión y uso del conocimiento como base de la productividad y la competitividad internacional, lo que impone retos adicionales al sistema educativo, que debe formar egresados en la cantidad y con la calidad suficiente para responder a las necesidades de una economía en crecimiento. Estos desarrollos hacen necesario (…) la preparación de profesionales, técnicos, tecnólogos y personal calificado que demandará el sector productivo como resultado de la dinamización de los sectores de la economía conectados con mercados externos.” Si la economía se va a enfocar hacia el mercado externo como producto de los acuerdos comerciales con EU y la Unión Europea, la educación debe ponerse al servicio de esos intereses.

El Decreto 2566 del 2003 define las condiciones mínimas de calidad que deben tener los programas académicos. Además de señalar que la “justificación de los programas considerará la pertinencia de los mismos al contexto globalizado”, obliga a las universidades a adoptar el sistema de créditos académicos. Con ellos, el neoliberalismo se asegura tres objetivos: cobrar por créditos y no por matrícula, mercantilizar la educación superior e imponer las competencias académicas, laborales y ciudadanas en la universidad. Las disposiciones referidas al cupo de créditos en el Estatuto Estudiantil y la adopción de los créditos académicos en la Reforma Académica son una injerencia directa del gobierno en los asuntos de la Universidad Nacional de Colombia y benefician el modelo privatizador.

Invitamos a la comunidad universitaria a preservar la unidad bajo el firme propósito de derogar el Acuerdo 008 y a exigir la convocatoria a un plebiscito derogatorio del mismo, para que defendamos una educación nacional, científica y al servicio del pueblo.

Contàctenos:
oceunal@gmail.com

sábado, 24 de mayo de 2008

QUE SE ATIENDAN LAS JUSTAS PETICIONES DE LOS ESTUDIANTES DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL, EXIGE EL SENADOR ROBLEDO

El senador Jorge Enrique Robledo rechazó la negativa del gobierno y el rector de la Universidad Nacional, Moisés Wassermann, a atender las justas peticiones del movimiento estudiantil, cuyo origen son las inconsultas medidas académicas que la rectoría se empeña en imponer. El paro tiene por fin rechazar el Acuerdo 033 de 2008, que continúa con la antidemocrática reforma académica iniciada por el rector Marco Palacio y que él mismo resumió con la frase “Quizás estemos ‘enseñando demasiado’, entregando un profesional que supera los requerimientos del mercado”.

La reforma utiliza el sistema de créditos con turbio propósito de reducir los contenidos y la duración de las carreras, para adecuar la Universidad a la privatización de la educación pública y al “libre comercio” que se implanta en contra de los colombianos. El senador del Polo Democrático Alternativo denunció que no ha sido consultada con los distintos estamentos de la Universidad.

Razón tiene El Tiempo (May.22.08) –concluyó el senador del Polo Democrático– cuando dice que la “reforma al estatuto estudiantil cambiará la vida académica de 47 mil estudiantes que tiene la Universidad Nacional.” Y lo hará en forma negativa, pues los estudiantes de hoy y del futuro, de mantenerse vigente la reforma, tendrán una Universidad Nacional cada vez más alejada de la meta de impartir una educación de altísima calidad, a la cual tenga acceso toda la sociedad y que imparta un conocimiento científico al servicio del progreso nacional.

jueves, 22 de mayo de 2008

DECLARACIÓN DE LA ASAMBLEA NACIONAL DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

Asamblea Nacional Universidad Nacional,Bogota 18 de Mayo de 2008

Delegaciones de las cuatro sedes de la Universidad Nacional, reunidas en la sede de Bogotá el 17 y 18 de mayo de 2008, discutimos sobre la situación actual del movimiento universitario y adoptamos las siguientes decisiones:

1. Ratificamos el pliego nacional de la Universidad Nacional y nos mantenemos en anormalidad académica exigiendo que se derogue de inmediato el Acuerdo 008 del 15 de abril de 2008. Este acuerdo fue impuesto a la comunidad académica desatendiendo la voluntad mayoritaria, que clamaba por la construcción democrática de las reformas que tienen que ver con el futuro de la Universidad Nacional. El Acuerdo 008 profundiza la política privatizadora del gobierno de Álvaro Uribe Vélez, que bajo el nombre de la “Revolución Educativa”, busca adecuar la educación superior a las necesidades de las trasnacionales y de las universidades corporativas.

2. La propuesta que formula la Asamblea a las cuatro sedes de la Universidad Nacional y a las directivas de la universidad es la de impulsar un plebiscito derogatorio del Acuerdo 008. Es indispensable que en una universidad que se proclama democrática, las principales determinaciones sean acogidas por la mayoría de la comunidad, en un ejercicio de deliberación pública que haga conciencia en la población sobre las implicaciones concretas de cada artículo. Por ello es necesario que la respuesta que apruebe esta iniciativa sea de obligatorio cumplimiento por parte de la universidad. El plebiscito debe ser un proceso democrático que sintetice los tópicos por semestres, por facultades y por sedes para consolidar una propuesta nacional de estatuto estudiantil.

3. Proponemos realizar asambleas por facultad y asambleas generales, cuyo contenido sea: Informe de la Comisión Nacional de Negociación, Informe de la Asamblea Nacional de la Universidad Nacional y votación de cada sede.

4. Emprenderemos acciones jurídicas y de resistencia civil para hacer valer el pliego nacional. En las distintas sedes trataremos de impulsar movilizaciones y concentraciones que aglutinen a la comunidad académica e interpondremos acciones jurídicas que tiendan a revertir la decisión del CSU.

5. El martes, en la reunión del Consejo Superior Universitario, buscaremos restablecer la negociación con los directivos. La Universidad debe estar atenta a los reclamos legítimos del estudiantado, que no comparte el llamado estatuto estudiantil. Las acciones del movimiento estarán encaminadas entonces a llegar a un acuerdo con los directivos.

6. Rechazamos las declaraciones del rector Moisses Wasserman, que buscan legitimar acciones como la militarización de las sedes, la cancelación del semestre o el adelanto de las vacaciones y otras medidas represivas, muestra fehaciente de la falta de voluntad política para acoger las peticiones válidas de los estudiantes. La actitud autoritaria del rector Wasserman comprueba una vez más el temor de la administración y del gobierno de Uribe ante la fortaleza del movimiento. Las medidas represivas que está tomando Wasserman tienen un mayor costo político y social que derogar el Acuerdo 008 de 2008.

miércoles, 7 de mayo de 2008

El problema es la seguridad alimentaria nacional

Aurelio Suárez Montoya

Cuando estaba en discusión el TLC con Estados Unidos, el entonces ministro de Comercio, J. H. Botero, ahora funcionario del Banco Mundial, escribió así para validar la inicua negociación pactada: "Burkina Fasso, un país pobrísimo, cuya renta per cápita es el 11 por ciento de la nuestra, hace bien en cultivar algodón, sorgo y mijo en exceso de sus propias necesidades de consumo para comprar en el exterior los alimentos que con tanta urgencia demanda". ¿Qué dirá ahora cuando en Burkina Fasso se están dando las peores huelgas por hambrunas? En esa misma tesis neoliberal insiste el Ministerio de Agricultura al decir: "El país está blindado ante la silenciosa embestida de la crisis alimentaria de nuestro tiempo" y argumentar que la balanza comercial agrícola es positiva, que la oferta nacional cubre el 90 por ciento de la demanda y que algunos importados "no son alimentos" porque se emplean en "sustento animal". Con tales sofismas se busca ocultar la grave realidad de la inseguridad alimentaria que vive Colombia.

La crisis de la comida ya llegó. Se expresa en el alza de sus precios en 7,15 por ciento de enero a abril. La inflación total de la economía es de 4,15 por ciento, cifra en la que pesan los alimentos, ya que el gasto de los hogares en ese renglón es el 33 por ciento de su ingreso. En los últimos quince meses, las harinas subieron 23,26 por ciento, las pastas, 32,54 por ciento, el pan 16,1 por ciento y los aceites 37,95 por ciento, todo lo cual tiene que ver con que en 1990 se producían 123 kilos de cereales por habitante y en el 2007 92, con que se importe el 65 por ciento del maíz, el 95 por ciento del trigo, el 99 por ciento de la cebada; la lenteja, el garbanzo y la arveja seca y el 33 por ciento del fríjol; con que sólo se produzcan 100.000 toneladas de sorgo y 50.000 de soya y con que el PIB agropecuario crezca mucho menos que el resto de la economía.

Ante la carestía, se llama a sustituir alimentos "caros" por "baratos", a reemplazar granos, cereales y oleaginosas por tubérculos, frutas y hortalizas, cuando es menor el poder nutricional de los segundos frente a los primeros. La papa y el ñame tienen tres veces menos calorías y seis y media veces menos proteínas que el arroz, y los granos poseen hasta 32 veces más proteínas que la uchuva. La crisis también traerá subnutrición al impulsarse el consumo hacia estos bienes sustitutos, que además subirán de precio, porque su oferta no reaccionará de inmediato a los desplazamientos de la demanda, lo cual ya ha incidido en el alza del precio de la papa del 71,5 por ciento en lo corrido del 2008.

Los hechos ratifican que la seguridad alimentaria entendida como que "toda la gente, en todo momento, tiene acceso físico y económico a suficiente alimento nutricional y en forma segura, con el fin de suplir sus necesidades dietéticas y preferencias alimenticias" sólo puede garantizarse si la prioridad es la producción nacional de alimentos, lo que es todavía más viable en países con posibilidades tanto para variedades tropicales como de clima templado, como es Colombia. Estados Unidos, desde la Ley Agrícola de 1933, definió como objeto "mantener precios razonables y estables de productos agrícolas a los consumidores, proveer una oferta adecuada de los frutos agrícolas para las necesidades domésticas y foráneas" y esto lo hace al costo que sea necesario, relevando los alimentos básicos y la fibra para vestuario.

Sectores afines al Gobierno están adoptando al respecto posiciones diferentes a las oficiales. "Es hora de que el Gobierno se concentre en el tema y trace un plan de mediano y largo plazo para garantizar la seguridad alimentaria en el país" (Revista Dinero) o que "para producir comida -que es de lo que se trata- haría falta un remezón de la estructura agraria..." (Editorial de EL TIEMPO). Por fortuna, parece estarse gestando un consenso: construir la seguridad alimentaria nacional, como lo ordena el artículo 65 de la Constitución Política, hasta ahora desestimado, y desechar el modelo alimentario de Burkina Fasso propuesto por J. H. Botero, porfiado en la entelequia de una supuesta seguridad alimentaria "global".

Aurelio Suárez Montoya